Entrevista

-ENTREVISTA- Pablo Alborán: «A mi generación ya no le pueden tomar el pelo»

La sensibilidad, la empatía y los afectos son la materia prima con la que Pablo Alborán ha levantado un imperio de cifras hiperbólicas y música amable. El guitarrista, pianista, compositor y cantante malagueño ha vendido más discos que nadie en España durante la última década. Es el eslabón millenial en la larga historia de la canción melódica. Y, como EL MUNDO, nació en 1989.

P. Ha entrado en la treintena sólo cuatro meses antes que EL MUNDO. ¿Cómo diría que ha cambiado la sociedad en este tiempo? ¿Es más libre y justa?
R. Ahora hay una necesidad de pedir igualdad de género o respeto a la diversidad. No es algo nuevo, obviamente, pero hoy está más presente porque parece mentira que haya un montón de derechos que aún necesitamos reclamar. Yo pertenezco a una generación que está preocupada por lo que sucede, somos gente a la que no le dan igual las cosas, del mismo modo que nos planteamos mucho lo que queremos en nuestra vida.

P. ¿Por ejemplo?
R. Los derechos de la mujer, por ejemplo. Hay muchísima desigualdad aún, y sí creo que hay que seguir luchando. Y me molesta mucho que se considere que el feminismo es una moda, o la lucha por la igualdad del matrimonio homosexual o por el medio ambiente…

P. ¿Es feminista?
R. Soy feminista. Claro que sí. Como concepto de lucha por los derechos de la mujer, por su igualdad. Pero es que deberíamos serlo todos. Ser feminista debería estar implícito en lo que es el ser humano, como hombre, como mujer, como trans o como lo que quieras ser.

P. ¿Cuáles son los principales retos que afronta la sociedad española en los próximos años, cuando los ‘millennials’ habrán llegado por edad a los puestos de decisión?
R. No creo que sean retos nuevos. Están ahí desde hace mucho tiempo, son ésos de los que estamos hablando. Lo que espero es que no cometamos los mismos errores que han cometido los que están ahora en el poder. Estoy leyendo el libro de Harari 21 lecciones para el siglo XXI y ahí explica que todo está pensado para que nuestros hijos tengan un acceso brutal a la información, a la tecnología y a la biotecnología, pero que la brecha social y económica será cada vez más grande, y que aquel sueño de la globalización que había en el año 2000, en el que se suponía que internet nos iba a hacer libres e iguales y a darnos el mismo acceso a la información, pues al final es todo mentira. La gente tiene menos acceso a las oportunidades y él prevé que en el futuro podrás comprar una vida, podrás comprar hasta dones o talentos, pero no todo el mundo tendrá acceso a todos esos bienes porque para ello hará falta dinero. Eso ocurre en España y en el mundo entero. Porque yo no puedo ver España como algo único, porque me considero un ciudadano del mundo.

P. ¿Encuentra respuestas en la política actual?
R. Cuando tú ves el Parlamento y que todo son monólogos y monólogos y monólogos, y partidos que se fusionan, se separan, se juntan… A mí me desespera porque no veo una representación. No la veía hace cinco años y no la veía hace 10 tampoco. Es surrealista poner las noticias y ver un discurso en el Parlamento y ver que les da igual. Ni siquiera se escuchan. Y a tomar por saco. ‘¿Hay elecciones? Pues voy a cambiar de estrategia’. Pero hay una generación a la que no se le puede tomar el pelo y que ya ha visto cómo a sus padres les tomaban el pelo.

P. ¿Tenemos los políticos que nos merecemos o la sociedad va por delante de ellos?
R. Vamos a unas nuevas elecciones y yo no veo que haya evolucionado nada. Yo no veo que el discurso haya cambiado, creo que se les ve el mismo plumero. Tienen una grandísima responsabilidad, que es cumplir con su promesa, y no la cumple nadie. Nunca.

P. ¿Cuáles son los grandes desafíos que tiene la cultura hoy en España?
R. Yo hablo de lo que me sucede a mí, que tengo que hacer un esfuerzo brutal en volver a mis raíces, en volver a la cultura de mis padres, a la música, la literatura, el cine… Entiendo que los sistemas deban cambiar y evolucionar, pero me da miedo que en ese proceso se pierda un montón de información. Las redes sociales no te van a llevar a leer Bodas de sangre, te llevan a cosas superficiales, a un entretenimiento y a una exposición de lo que quieres aparentar. La cultura es una herencia que nos han dado y que tenemos que dejar a las siguientes generaciones. El reto cultural es no olvidar de dónde venimos para saber a dónde vamos, está clarísimo.

P. ¿Cree que hay que luchar por la identidad española?
R. Ése es un terreno peligroso porque, como decía, hay un montón de errores del pasado que se repiten. Mi madre es francesa nacida en Marruecos, mi hermano ha vivido en Marruecos durante cuatro años, mi padre es malagueño pero se tuvo que venir a Madrid para trabajar. Por eso siento que en nuestra identidad está también olvidar. E insisto que no hablo como español porque hay veces que me siento superespañol y otras que no me siento español y que me siento más francés, o que me encantaría ser latinoamericano.

P. Habla de no repetir errores del pasado, ¿a qué se refiere?
R. A cosas específicas de la historia de nuestro país. Siempre ha existido una derecha y una izquierda; quiero pensar que no siempre va a existir esa división, pero es así. Y nosotros, los jóvenes que no hemos vivido la dictadura ni la Transición, ni tenemos esa herencia, hay veces que nos venimos arriba hablando de cómo estaríamos mejor porque todavía no lo sabemos, y no lo sabremos si no trabajamos juntos. Y el ejemplo de trabajar juntos no lo encontramos en los políticos de ahora.

P. ¿Cuál es la responsabilidad que tiene la cultura y en concreto la música en el mundo actual?
R. La responsabilidad de la cultura en general es mostrar la realidad; compartir la realidad de cada uno es superpositivo, pero a la música no se le puede exigir que dé soluciones a nada. Es una expresión artística.

P. Si la música surge como una reacción a algo, ¿ante qué reaccionan sus canciones?
R. En la vida hay cosas que te despiertan la necesidad de gritar y en mi caso la música es ese grito, y el grito puede salir de mil maneras. En general, no
es sólo una demanda de amor, pero sí de recordar que también somos eso, que nos ayuda a respirar de vez en cuando, que es algo en lo que también nos podemos resguardar y que creo que es más sano que el conflicto, no que la crítica, porque la crítica es necesaria.

P. Dicen que la enfermedad del siglo XXI es la ansiedad, la angustia. ¿La ha sufrido?
R. Mogollón. Tener un cuadro de ansiedad es horrible, es como si estuvieras drogado. Se te paraliza el cuerpo, crees que te vas a morir y no tienes ni una sola herramienta racional a la que te puedas agarrar. Es de las peores cosas que me han pasado. De hecho recurrí al psicólogo para que me ayudara a salir de ese bache. Mis padres dicen que eso no existía hace 30 años, pero seguro que sí. Lo he sufrido dos veces, una hace cinco años y otra después de terminar la última gira.

P. ¿Cómo fue?
R. Fueron tres días de horror, pero esa vez ya sabía lo que tenía, y como no soporto estar enfermo, ni siquiera tener una angina, fui al psicólogo de inmediato. No puede ser un tabú ir al psicólogo, por eso lo cuento, no pasa nada por ir al psicólogo, a mí me ayudó muchísimo.

P. ¿Por qué se produjo?
R. Pues yo creo que fue el contraste de pasar tanto tiempo de gran intensidad del trabajo a, de repente, el vacío total de después. Estaba en casa y no sabía qué hacer. Leía, me iba al cine y no me llenaba nada. Y supongo que también uno se cree que puede con todo. Aunque te hayan dado 100 ataques de ansiedad te crees que con las cinco claves del psicólogo puedes tirar palante y de pronto te vuelve otra vez, porque es algo que está en tu carácter, en tu personalidad.

P. La inteligencia artificial y ase aplica a la creación artística y con el desarrollo tecnológico podría crecer aún más.¿Qué opinas sobre ello?
R. Hay artistas que hacen experimentos, como poner sensores en personas que escuchan música para ver cómo reaccionan. Entonces te pone 100 canciones y hace un análisis de qué parte de cada una de ellas te emociona más, y luego coge las 100 partes, las junta… y no te emociona un carajo. Crear emoción es algo que la inteligencia artificial espero que nunca logre.

 

Pablo Alborán recuerda una cita de Alejandro Jodorowsky para contradecirse: «sin odio no habría amor». Él piensa que sin amor no existiríamos, y así lo defiende en sus letras, aunque matiza: «a mí se me conoce como cantante romántico, pero yo canto sobre el ser humano y sobre muchos valores».

 

Entrevista: Pablo Gil.

Fotografía: Antonio Heredia.

Publicada en: El Mundo.

Adaptada a texto: Muy Alboranista!

1 thought on “-ENTREVISTA- Pablo Alborán: «A mi generación ya no le pueden tomar el pelo»”

  1. Este tío me puede …me representa ! Lo admiro como artista, y lo amo como persona que enciende mi vida con su música cada día…🎵❤..entiendanlo como mejor les parezca )! #pabloalborán GRACIAS por existir !

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